¡Vaya que es difícil mantener un blog apropiadamente! Bueno, a lo que vinimos (será
MUY largo, pero mi personalidad periodística me dice que debo hacerlo).
Se supone (no, no se supone; se sabe, se reconoce, es OBVIO) que yo soy una fan a morir de cierta bandita inglesa mínima e insignificante llamada, ¿cómo era?, Muse. El hecho es que de verdad,
adoro a esos idiotas (¡Vamos! ¡Tomaba licor del piso!), y pues, como cualquier fan, y persona que regularmente entra a Internet, veo videos en YouTube de los susodichos (cabe aclarar que la palabra "videos" abarca un gran número de aspectos, no sólo musicales). Lo malo, y el propósito de este post, es que, ¡AHORA ES IMPOSIBLE VER UN VIDEO DE MUSE QUE NO TENGA ALGÚN COMENTARIO ACERCA DE TWILIGHT!
Así que hay que comenzar desde la raíz del mal: Stephenie Meyer. Aún no puedo visualizar a alguien como Meyer, siendo fan de Muse. En serio, no puedo, y no quiero ofender a nadie. Tendré la mente cerradísima con puertas de acero, pero, alguien con un aspecto tan Mary-Sue, ¿fan de Muse? Me ofende. Lo que sea, sigamos. La Señora Meyer es la autora de cierta saga con la que ahora tengo bronca, llamada sencillamente Twilight (Crepúsculo para los menos conocedores, ja ja). Hasta ahí (Twilight), no hay problema.
Lo que de verdad es una cosa grave, es que Meyer diga que no puede escribir sin música, que aclame al mundo que le gusta Muse, y que tenga que poner canciones de los idiotas en sus desgraciadas playlists. ¿Qué por qué? ¡Porque esas cosas son vistas por millones de adolescentes hormonales histéricas y superficiales! ¿Y qué pasa? ¡Que las adolescentes esas son unas malditas posers que se vuelven "fanáticas" de lo popular! Es decir que, un gran número de los fans de Muse de la actualidad, no son más que ratas atraídas por la flauta del mal de Meyer (tómense lo de "ratas" muy en serio). ¿Qué eso es bueno porque entonces Muse se vuelve más famoso? ¡NO! ¡Soy Indie, maldita sea! ¡Muse jamás será sell-out! ¡Son sinónimo de la scene, en realidad, y NUNCA dejarán de serlo!
¿Y que quién soy yo para andar escribiendo como una loca esto? Esta bien, acepto que no soy una fan de Muse que tenga mucha historia. Creo que lo resumiré: se supone que la primera vez que escuché una canción de Muse fue en la época en la que E! Entertainment Television Latin America era de verdad bueno, y pasaban trailers entre cada programa. En determinado momento, daban el
trailer de una película de Paul Walker, llamada Running Scared, que ni al caso. Lo que pasaba era que a mi me emocionaba ver ese trailer porque al final del mismo, pasaban una canción buenísima: "¡Mirá! ¡El trailer de la canción buena!". No sabía ni el nombre de la canción, ni el nombre de la banda/cantante, nada: sólo sabía que la canción era buenísima y que me enamoré al instante, aunque tenía la certeza de que cuando dejaran de dar ese trailer en E!, jamás volvería a saber de la canción. ¿Año? 2006.
Saltamos dos años después, cuando, como buena hermana mayor que soy, le estaba ayudando a mi pequeña y perezosa hermana a hacer una tarea de lectoescritura, consistente en elaborar un cartel tipo publicitario (bueno, que quede constante que ella tenía 12 años). La muchachita esa escogió hacerlo acerca de un perfume (¡Oh, por Siddhartha! Yo también tengo una historia con los perfumes que vendrá otro día). Me dijo que le ayudara con el perfume o algo así, y pues yo el único que conocía "bien-bien" era Chanel Nº5. Busqué en la Interné acerca del perfumito elegido, y me salió un video de YouTube con la propaganda (Aquí entra de nuevo mi historia con los perfumes). Me puse a ver videos de perfumes bien entretenida, cuando me salió
uno que decía "Midnight Poison by Dior". Recordé haber visto ese anuncio en la TV en la Navidad de 2007, pero sólo una vez y sólo me acordaba de Eva Green y nada más. Cuando le dí play, toda mi vida cambió. Ese
piano del principio, con la batería, y el cantante loco fue la mezcla perfecta, y gracias a los comentarios del video supe que los artistas eran "unos" llamados Muse: "¡Oh, mirá! ¡Con que
esos son Muse!", y que la canción se titulaba nada más ni nada menos que "Space Dementia". Abrí la Wikipedia, y los busqué, para luego proseguir con la bajada de la canción: Fecha exacta del hecho:
17 de Febrero de 2008, 9:54 p.m. Sucesos paralelos para aclarar: Apenas si había comprado Twilight, no sabía nada de Stephenie Meyer, y mucho menos que le gustaba Muse; además, Space Dementia no logró aclararme el recuerdo remoto de Running Scared.
Seguí dependiendo de Space Dementia como por tres meses, aunque de verdad, yo si que entraba en demencia al escuchar la canción. Luego, llegó MTV a influirme. Estaba observando, a principios de Junio, cuando comenzó una propaganda (no mencionaré el primer pensamiento que tuve al verla, porque me avergüenza hasta extremos insospechados), que mostraba a dos personajes con voz distorsionada hablando en un sofá: "Lo más importante de una banda, son sus conciertos". Y pasaban a un concierto, tocando una canción que, extrañamente, supe tararear a la primera: "Best of Muse Live". Era lunes, y el programa sería el viernes: Ni en broma me lo perdería. Eventualmente, y a lo largo de esa semana, supe que la canción que fácilmente podía tararear se llamaba "Time Is Running Out". Oh, que bien, pude aprenderme el coro. Yo ya me sentía realizada: "¡Ya conozco Space Dementia y Time Is Running Out! ¡Ahora sí que puedo ser considerada una fan!". Ja ja, claro. El programa de MTV me encantó, es cierto, pero me bajó la moral hasta el centro de la Tierra, propiedad de Julio Verne. El programa me despertó y me hizo saber que en realidad, no sabía
nada de Muse. También, pude saber que los "dos personajes del sofá" eran los idiotas de Dominic Howard y Matthew Bellamy.
Algo que también fue bien interesante (creo que esto fue lo más determinante para poder ser llamada "fan"), y que se dio antes de lo de MTV, fue el conocimiento de que Muse vendría a Colombia a dar un concierto (lo supe el 23 de Mayo de 2008, ¿claro?). Primero, fue "¿A Colombia? ¿Los de Muse?", luego fue "¡WOW!", y posteriormente fue "Oh My God! I WANT to go!". Claro, era en Bogotá, cosa que nos choca a mis amigas y a mi porque, cito, "¡¿Por qué todos los conciertos buenos son en Bogotá?!" (cabe aclarar que yo soy de la bellísima Medellín). Así que, a primeras, eso quedó como un anhelo maravilloso. Otro día, fui con mi motherhood (Dejen así si no entendieron. En todo caso, fui con alguien) a Tower Records (No sean ignorantes, y busquen si no saben que es Tower Records), a no me acuerdo que cosa. En el puesto de venta de boletas de la tienda, fácilmente reconocible, estaba colgada la cosa más maravillosa del mundo: El afiche del evento, en su función de
molestar a los de Medellín porque el concierto era en Bogotá anunciar las posibilidades de ir al concierto desde mi ciudad. Igualmente, eso quedó en el mismo anhelo. Otro-otro día (¡Que casualidad! Fue el jueves antes de el programa de MTV), me fui con mi compinche musera, y pequeñuela co-fundadora de la sociedad más cool,
estefanishiro a vitrinear a un centro comercial, el mismo de Tower Records. De una vez, le mostré esa obra de arte publicitario (¡Oh, bendito seas tú entre todos los afiches y publicidades!) y compré el nuevo CD de Coldplay, ja ja.
Se abrió una luz en el horizonte cuando comenzamos a barajar las posibilidades de irnos de expedicionarias a Bogotá al concierto, que con la prima de ella y que en bus. ¿Por qué con alguien más? Eh, bueno, somos menores de edad, y yo apenas acababa de cumplir los 15 años (la peque aún tiene 14). Aún era Junio, y el evento de nuestras vidas estaba planeado para el Día de la Independencia de Colombia, 20 de Julio. Así que, con todo eso de las fechas, aún teníamos tiempo de rogar a nuestros progenitores. A la muy desgraciada de Estefanía le dijeron que sí de una, cuando a mi me tocó sufrir, rogar y rebajarme para obtener una respuesta. Ya creía haber convencido a mi mami querida, cuando el 7 de Julio, ella misma destruyó la vajilla de mis esperanzas: "Odiame todo lo que quieras, pero no te voy a dejar ir. Es Bogotá de lo que estamos hablando, y yo no me sentiría tranquila dejándote ir sóla. Así que, NO"..............
Casi me vuelvo emo y me suicido. Mentiras, no. Fue horrible, y hasta me acosté temprano ese día (Vamos, cuando su servidora se acuesta temprano voluntariamente, se sabe que algo anda mal). Lo que no sabía, era que aún me quedaba una salvación, representada en la figurilla de 12 años de mi hermana, quien convenció a mamita querida de dejarme ir si ella nos acompañaba: SE DIO (¡Oh, por Buda! ¡Acabo de darme cuenta de que le debo la vida a mi hermana!). Adquirimos las boletas, y averiguamos los tiquetes del bus (Sí, ¿qué quería? Somos del vulgo y no había ni un céntimo para avión). Después de todo ese "voleo", sólo nos quedaba un problema: ¿Cómo diablos ibamos a irnos a Bogotá a un concierto de Muse de verdad, sabiendonos apenas Space Dementia y Time Is Running Out? Comenzó a lo que le llamo "UltraFan Express Bajo Presión", y en una semana ya teníamos listas un montón de canciones guardadas en los recónditos rincones de nuestras memorias (¡Qué emoción! La primera fue Starlight, ja ja).
De resto, no cuento más, porque
"La Crónica De Un Concierto Anunciado" la dejo para otro día.
¿Qué quiero demostrar entonces con esto? Pues... ¿acaso una de esas malditas ratas hormonales hubiera hecho todo eso? NO. ¡Lo único que pueden relacionar con Muse es a Edward Cullen tocandole el piano a la muy maldita de Isabella Swan! (Está bien, Edward si me gusta). Para mí, (y para Estefa, me supongo que también), Muse es como una religión, un culto, una adicción. Algo que vino a nuestras vidas porque tenía que venir, porque tenemos un karma excelente y porque de verdad somos afortunadas. Tal vez el hecho de que yo haya entrado al Museismo por medio de la propaganda de un perfume puede sonar patético, pero, ¡vamos! ¡al menos yo no dependo de un vampíro y de una humana más insignificante que una bola de mugre para poder ver que Muse existe y que ellos están ahí haciendo buena música para disfrutar y sentir!
Y, para terminar, el colmo de los colmos, la cereza del pastel, la carta de la punta de la torre, si que debió ser la dedicatoria de Breaking Dawn: "Y gracias a mi banda favorita, ampliamente llamada Muse, por proveer a la saga de mucha inspiración". Oh, claro, porque el sueño secreto de Matthew Bellamy, Dominic Howard y Christopher Wolstenholme siempre fue que les dedicaran un libro repleto de amor para adolescentes. Ahora, estoy segura de que los tres se sienten completos e integros. ¡Bravo Meyer, bravo!